Dios ha sembrado bondad.
Ningún niño ha nacido malo.
Todos hemos sido llamados a la santidad.
Valores que Dios ha sembrado en el corazón del hombre
y que los actuales, los contemporáneos tanto estiman,
no son piedras raras.
Son cosas que nacen continuamente.
¿Por qué entonces hay tanta maldad?
Porque los ha corrompido la mala inclinación
del corazón humano
y necesitan purificación.
La vocación del hombre pues primigenia, original,
es la bondad.
Todos hemos nacido para la bondad.
Nadie nació con inclinaciones a hacer secuestros;
nadie nació con inclinaciones para ser un criminal;
nadie nació para ser un asesino.
todos nacimos para ser buenos,
para amarnos,
para comprendernos.
¿Por qué entonces, Señor, han brotado
en tus campos tantas cizañas?
El enemigo lo ha hecho, dice Cristo.
El hombre dejó que creciera en su corazón la maleza:
las malas compañías, las malas inclinaciones, los vicios.
Queridos jóvenes,
ustedes que están en el momento
en que la vocación se decide,
piensen que todos hemos sido llamados a la bondad,
y que lo que está dejando a ustedes los jóvenes
esta edad madura,
a la que yo también pertenezco
–y tengo que lamentar dejarles en herencia
tanto egoísmo, tanta maldad –
ustedes renueven, trigo nuevo, cosechas recién sembradas,
campos todavía frescos con la mano de Dios.
Niños, jóvenes:
sean ustedes un mundo mejor.
Óscar Romero
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