Cada día se me hace más claro que nosotros, los seres humanos – sobre todo nosotros los europeos–hemos dado un falso valor a todo, porque nos hemos alejado de Dios. El mundo de hoy ya no tiene una legítima escala de valores. La humanidad va en pos de metas efímeras y ya no sabe lo que es la felicidad ni dónde encontrarla, ni sabe por qué debería dar gracias.
¡Estoy vivo! ¡Muy vivo!
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