En busca de paz. Apuntes y conversaciones en el camino. Johann Christoph Arnold. Traducción de Juan Segarra Palmer
Hemos sido llamados a ser fructíferos –no exitosos, ni productivos, ni expertos. El éxito proviene de la fuerza, del estrés y del esfuerzo humano. Es cuando nos sabemos vulnerables, cuando admitimos nuestra propia debilidad, que damos frutos.
Durante mucho tiempo, busqué firmeza y seguridad entre los sabios e inteligentes, apenas consciente de que las cosas del Reino son reveladas a los niños, y que Dios ha escogido– para avergonzar a los sabios– a aquellos que son necios según las convenciones humanas. Pero cuando experimenté la cálida acogida, sin pretensiones, de los que no tienen nada de qué jactarse; cuando recibí el abrazo cariñoso de personas que no hacían preguntas, entonces descubrí poco a poco que el verdadero retorno a nuestro hogar espiritual significa volvernos hacia los pobres de espíritu, a quienes pertenece el Reino de los Cielos.
Testimonio Henri Nouwen, escritor que abandonó una ilustre carrera en Harvard, Yale, y Notre Dame para dedicarse al servicio de los impedidos.
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