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NIÑOS, HOMBRES Y POETAS. salvador mira

La característica fundamental que define a un niño es el amor incondicional. Te puedes acercar a un niño y más temprano que tarde te dará su cariño; ya seas alto, bajo, joven o viejo. Para un niño no existen las normas, las clases y, sobre todo, ese puerco dinero. El afecto de un niño es inconsciente; ligero y dulce como algodón de azúcar; gratuito y generoso como los cálidos rayos de sol en una mañana de primavera. Y uno sabe bien que su alma es delicada y frágil como el cristal. Recuerda el aforismo: «Débese al niño el mayor respeto». Parece elemental, verdad. Pues así es, como todas las cosas esenciales de la vida.
Qué hace de un adulto, un adulto; por desgracia, lo contrario: el pensamiento, el cálculo, el prejuicio. «Quién es esta persona, qué me puede ofrecer, qué hace en la vida... Rico, pobre, de buena familia, guapo, feo...». Es sencillo, ¿verdad?
Y por último el gran secreto, inocente y básico... Un poeta, aunque posee, como el adulto, intelecto; él lo subordina, lo aparta, lo relega y al final quiere como un niño. Su mayor afán es amar.
Y tú, ¿sabes quién eres?
Yo, simplemente, soy poeta.


*sm*

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