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VIDA Y SUEÑO. Salvador Mira

VIDA Y SUEÑO

Al llegar a este mundo,
sin saberlo, nacemos a un sueño;
y en esta fantasía
imaginamos vivir amores, aflicciones, decepciones…
Sufrimos con la cabeza
y pensamos con el corazón.
En la juventud presentimos la vejez,
en la vejez escuchamos ecos de la juventud.
Somos una mezcla de anhelos y sentimientos...

En ocasiones el dolor es tan intenso
que tememos que se nos vayan a deshacer los huesos;
en otras, la alegría y la euforia nos transmutan en dioses.
Uno espera y espera:
nuestros planes se derrumban,
las ambiciones se diluyen…
Tantos trabajos,
para terminar por percatarnos 
de que únicamente buscábamos
la calidez de un gesto, una mirada;
la ternura de un beso, una palabra.

Con el tiempo,
los restos de los múltiples naufragios 
flotan en nuestros ojos:
desencanto, amargura, calma…

Algunos escriben, pintan…
intentando vencer a la muerte;
necesitan saber
que algo fue sólido, real,
que algo tuvo sentido.
Otros tienen hijos.
Muchos más necesitan autodestruirse,
y hacer daño a cuantos le rodean.

En esta nebulosa en la que crecemos,
si miramos hacia nuestro interior,
entendemos que somos puro espíritu
y que pertenecemos a una realidad desconocida.
Efímeros como nubes;
nubes que atraviesan valles, montañas;
nubes que morirán en la inmensidad de los océanos.

Y aunque en la mayor parte de las ocasiones
el sueño se vuelva pesadilla,
cuando nos refugiamos en la serenidad de nuestra soledad,
contemplando los tímidos reflejos de los rayos del sol en el mar,
entendemos que el viaje era necesario hacerlo,
sentimos que el sueño merecía la pena ser soñado.

*sm*

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