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Paz, amor y libertad. Solo Dios basta. Salvador Mira

Más temprano que tarde,

los románticos terminamos por marcharnos.

Me iré siendo fuerte, bello y joven;

luchando hasta el último segundo.


Yo fui el que escribió un millón de poemas;

el que deseó sin límites ni fronteras;

amé tanto...

que mi cuerpo se convirtió en pasión y sentimiento:

estaba ciego y mi alma abrasaba. 

Sufrí tanto...

que surqué mares, océanos;

escalé montañas; 

atravesé continentes 

para poder beber de las aguas del río Leteo 

y descansar de una vez por todas en el obscuro olvido.

Desconocía que para ello 

debía morir.


Canté, reí, lloré, grité...

Solo, en el desierto,

paralizado, carecía de cuerpo,

yo mismo era una nebulosa.

Desquiciado, loco, 

al borde del abismo, 

alimentándome de desesperación y vértigo,

esperaba un gesto, una mirada,

una insignificante palabra.

¡Nada, nada, nada!

El más atroz de los silencios me rodeaba.

En vano aguardé

a que el aleteo de una mariposa 

rompiera mi tormento.


Cuando el calvario eran

pestilentes ratas 

que devoraban mi carne...

Cuando mis labios susurraban 

una tierna y apagada súplica

por no soportar el peso de la carga...

El Señor llenó mi corazón.


¡Quiero, quiero, quiero!

De una forma tan abrupta y abrumadora 

que únicamente ante el Nazareno 

soy capaz de arrodillarme. 

Desde mi juventud busqué

un espejo donde mirarme;

quién me iba a decir

que después de cuarenta años

solo había que mirar al cielo 

para encontrar paz, amor y libertad.

Solo Dios basta.

*SM*


La tentación en la naturaleza 

BRITON RIVIÈRE

***

Yo crecí contemplando los mercantes fondeados en el horizonte.

Fui pobre entre los pobres.

Fui joven rodeado de muertos.

Soy de un lugar 

donde el mayor pecado que uno puede cometer 

es tener talento.

Ahí llega la sombra fría, el sueño negro del que nadie vuelve.

Desde siempre me he negado a que la vida fuesen humillaciones y resignaciones... Sensualidad y celebración han sido mi únicos argumentos... Como una flor de loto sobre el fango.

Soporte el dolor, festejé el cariño.

Agazapados, entre las sombras, aguardan para alzar la voz los amigos que jamás he tenido.

En la copa, en lo más alto, un rama retiene una preciosa cometa, camino en paz por este majestuoso pinar al borde del mar... Nunca he disfrutado tanto mi soledad.

salvador mira. *SM*


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