Más temprano que tarde,
los románticos terminamos por marcharnos.
Me iré siendo fuerte, bello y joven;
luchando hasta el último segundo.
Yo fui el que escribió un millón de poemas;
el que deseó sin límites ni fronteras;
amé tanto...
que mi cuerpo se convirtió en pasión y sentimiento:
estaba ciego y mi alma abrasaba.
Sufrí tanto...
que surqué mares, océanos;
escalé montañas;
atravesé continentes
para poder beber de las aguas del río Leteo
y descansar de una vez por todas en el obscuro olvido.
Desconocía que para ello
debía morir.
Canté, reí, lloré, grité...
Solo, en el desierto,
paralizado, carecía de cuerpo,
yo mismo era una nebulosa.
Desquiciado, loco,
al borde del abismo,
alimentándome de desesperación y vértigo,
esperaba un gesto, una mirada,
una insignificante palabra.
¡Nada, nada, nada!
El más atroz de los silencios me rodeaba.
En vano aguardé
a que el aleteo de una mariposa
rompiera mi tormento.
Cuando el calvario eran
pestilentes ratas
que devoraban mi carne...
Cuando mis labios susurraban
una tierna y apagada súplica
por no soportar el peso de la carga...
El Señor llenó mi corazón.
¡Quiero, quiero, quiero!
De una forma tan abrupta y abrumadora
que únicamente ante el Nazareno
soy capaz de arrodillarme.
Desde mi juventud busqué
un espejo donde mirarme;
quién me iba a decir
que después de cuarenta años
solo había que mirar al cielo
para encontrar paz, amor y libertad.
Solo Dios basta.
*SM*
La tentación en la naturaleza
BRITON RIVIÈRE
***
Yo crecí contemplando los mercantes fondeados en el horizonte.
Fui pobre entre los pobres.
Fui joven rodeado de muertos.
Soy de un lugar
donde el mayor pecado que uno puede cometer
es tener talento.
Ahí llega la sombra fría, el sueño negro del que nadie vuelve.
Desde siempre me he negado a que la vida fuesen humillaciones y resignaciones... Sensualidad y celebración han sido mi únicos argumentos... Como una flor de loto sobre el fango.
Soporte el dolor, festejé el cariño.
Agazapados, entre las sombras, aguardan para alzar la voz los amigos que jamás he tenido.
En la copa, en lo más alto, un rama retiene una preciosa cometa, camino en paz por este majestuoso pinar al borde del mar... Nunca he disfrutado tanto mi soledad.
salvador mira. *SM*

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