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El Triunfo. La Verdad del mundo. salvador mira

Viniendo de donde vengo, cuando publiqué mi primer poemario, se ciñó sobre mi frente una corona de Laurel que nadie ha podido ni podrá arrebatarme...

En un camino, oscuro y difícil, lleno de amarguras, necesidades y tragedias, un niño, bajo el exiguo resplandor de una vela, devoraba libros...   
Y para su sorpresa, la derrotas y sinsabores, hasta las caídas de las que creía nunca se repondría, se transformaron en pasos hacia delante... Sin saberlo, cuando todo daba por perdido...: la Verdad le permitió encontrarla. Y esta era el más fulgurante Triunfo... 

En la Verdad no hay principio ni final; no hace falta escribir libros, ni ser quien uno no es; la razón y el conocimiento de los hombres son garabatos dibujados en su cuaderno por un párvulo... En la Verdad no existe la carne.

Los sueños y la realidad son una misma cosa; la confianza germina sobre el afecto; la sabiduría se encuentra en los Misterios, las canciones y la alegría. La más pequeña semilla se vuelve un frondoso árbol que cobija infinidad de nidos de pájaros... Y en una inmensa playa, las apacibles olas del tiempo refrescan mis pies descalzos...  

Luz de Luz. Vida, Camino y Verdad.
El cariño arranca la cruel soledad del corazón.
La pureza limpia la angustiosa lepra del alma...

La Verdad jamás se cansará de amarme.

*sm*

***

Numquid cognoscentur in tenebris mirabilia tua, et iustitia tua in terra oblivionis? 


¿Acaso no son conocidos tus milagros en las tinieblas y tu justicia en la tierra del olvido? 



La coronación de la Virgen
Diego Velázquez 

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