Sean Connery (Jack Kehoe)
Minuto 99' 56'' en el velatorio por el señor Dan Raines:
McParlan: Creía que no te gustaba el alcohol.
Jack Kehoe: Bebo solo una gota de vez en cuando.
McParlan: Tienes una idea muy particular de lo que es una gota ¿tanto te ha impresionado la muerte del viejo?Yo creo que estaba contento de irse, no le quedaba ningún deseo de vivir. ¿O es por Dougherty? Ya habrá tiempo para eso, todavía no lo han colgado.
Jack Kehoe: Eres un tipo frío.
McParlan: Esa es la diferencia entre tú y yo.
Jack Kehoe: En mí no hay frialdad en absoluto.
McParlan: Estas ardiendo por dentro, desde el primer momento me di cuenta. Yo en tu lugar tendría cuidado con esa botella.
Jack Kehoe: ¿Aviva el fuego?
McParlan: Sí, lo he visto en personas como tú, un trago y quieren acabar con todo, destruir el mundo, pierden la razón.
Jack Kehoe: ¿En cambio tú jamás la pierdes? ¿Verdad?
McParlan: Intento conservar la cabeza en su sitio.
Jack Kehoe: Pero no morirás sin perder la razón.
McParlan: Yo no moriré Jack, ¿no te lo había dicho nunca? Viviré eternamente.
Jack Kehoe: No morirás como él, no te irás callado, sin el más leve sonido. Estaba tan cerca de él como ahora de ti y no le oí morir, nada en absoluto, ni siquiera el sonido que hace un insecto cuando se le aplasta, ni un carraspeo para anunciar que se iba.
Frank McAndrew: Siempre fue un hombre poco hablador.
Jack Kehoe: ¡Jamás hizo oír su voz! Cuarenta y dos años en las minas y ni siquiera dejó un eco flotando en el aire. ¡Oigamos tu voz al menos ahora, queremos oír tu voz infeliz! Estas seguro entre amigos, dinos lo que has estado ocultando todo este tiempo, dínoslo en voz baja, no hace falta que te incorpores.
Frank McAndrew: Terminaron con él Jack
Jack Kehoe: El silencio es oro, ¿verdad? Visto pero no oído, te hicieron aprender bien esa lección. Pobre miserable hijo de perra.
Señorita Mary Raines: ¿No puedes respetar a un muerto?
Jack Kehoe: ¿Se hizo respetar en vida? Él sabía cómo utilizar la pólvora, él fue quien me enseñó, ¿por qué entonces no la usó en su beneficio, una vez por lo menos, aunque solo hubiera sido una vez en toda su vida? Para demostrarles que estaba vivo, ellos ni siquiera sabían que existía.
Señora Kehoe: ¡Jack!
Jack Kehoe: Hasta un animal sabe hacerse oír, ¿por qué no utilizó la pólvora? Era lo único que tenía para poder defenderse, ¿a qué esperaba, a que acabaran con él? Bien, pues ya han acabado, y miradlo ahora, ni un traje para enterrarle ahora le han dejado.
Frank McAndrew: No hay derecho, enterrar aun hombre sin un traje apropiado.
Jack Kehoe: No, no lo hay. Y él tendrá ese traje, ellos se lo deben.
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