¿¡Cuál creen que ha sido la Historia
de España en los últimos doscientos años!?
No hay como tomar cierta
distancia para llegar a comprender los sucesos. Para darse cuenta de que el problema español viene
de lejos, que la terca realidad se disfraza constantemente como si del
Carnaval de Venecia se tratase.
Es así como venimos de Fernando
VII; de conservadores y liberales; de las Guerras Carlistas; de la Restauración,
otra gran farsa y todo lo que contrajo: Alfonso XII y XIII, el turnismo, la Crisis del 98, el paro de los años 20, la Guerra de África, la dictadura de
Primo de Rivera…, la Segunda República y la Guerra Civil. Acontecimientos
plasmados magistralmente por Arturo Barea en La forja de un rebelde.
Del horror y la vergüenza surgió el régimen franquista, un apaño artificial, otra venda para intentar taponar una herida que amenazaba la vida del enfermo y que solo serviría para abrir un largo paréntesis de casi 40 años. Llegó el régimen del 78, tan falso como el anterior, su lógica y consabida evolución. No quisiera olvidar el capitalismo familiar español, que de tan buena salud goza, que continúa ganando dinero a espuertas subyugando a dos tercios del país.
Del horror y la vergüenza surgió el régimen franquista, un apaño artificial, otra venda para intentar taponar una herida que amenazaba la vida del enfermo y que solo serviría para abrir un largo paréntesis de casi 40 años. Llegó el régimen del 78, tan falso como el anterior, su lógica y consabida evolución. No quisiera olvidar el capitalismo familiar español, que de tan buena salud goza, que continúa ganando dinero a espuertas subyugando a dos tercios del país.
Así han trancurrido estos dos
siglos de las supuestas «dos Españas»... Aunque siempre existió una tercera y
hasta una cuarta, a las que nunca se les dio voz ni reconocimiento, que se vieron inmersas en las contiendas de las dos primeras…. Recuerda, españolito: Una de las dos España ha de
helarte el corazón…
Y de nuevo, porque la Historia es
porfiada, nos encontramos en las mismas encrucijadas, tan manidas y trilladas. Esta
vez sumadas a la crisis del mundo occidental.
Pero es el mismo cuento y los mismos
protagonistas, la esencia del asunto, la savia, la única verdad es que mucha
gente vuelve a ser pobre o no tiene trabajo; y, lo que es peor, carecen de alguna
esperanza. Ese, nada más que ese, es el hilo conductor ayer, hoy y
probablemente siempre.
Por muchos movimientos que se realicen sobre el tablero, en esta partida camuflada de actualidad y de
nuevos y fascinantes contendientes, las piezas de ajedrez son vetustas.
Se distribuyen pasquines, se gritan lemas y proclamas. Parece haber muchos frentes abiertos: nacionalismos contra nacionalismos; Estados y golpes de estado; lealtad y sedición; monarquías, repúblicas y sistemas confederados; exenciones fiscales; empresas y capitales… Espejismos.
Se distribuyen pasquines, se gritan lemas y proclamas. Parece haber muchos frentes abiertos: nacionalismos contra nacionalismos; Estados y golpes de estado; lealtad y sedición; monarquías, repúblicas y sistemas confederados; exenciones fiscales; empresas y capitales… Espejismos.
Por cierto, alguien podría decir a poderosos y multinacionales, los nuevos y flamantes faraones, que ya no asustan a nadie.
¡Cuántos discuros y cuentos durante tantos años! La volatilidad de las inversiones, el trabajo y el paro, la estabilidad para generar riqueza, la austeridad y otras milongas... Y, aun así, la población de los países desarrollados se ha ido empobreciendo a marchas forzadas.
¡Cuántos discuros y cuentos durante tantos años! La volatilidad de las inversiones, el trabajo y el paro, la estabilidad para generar riqueza, la austeridad y otras milongas... Y, aun así, la población de los países desarrollados se ha ido empobreciendo a marchas forzadas.
Las grandes empresas, los nuevos dioses en esta sociedad llamada economía, se muestran confundidas y perturbadas. Pretenden mantener la misma influencia que en el siglo XX, cuando daban
trabajo a la mayoría, a esos fieles que ya no representan nada para
ellas, excepto posibles consumidores.
No se han percatado de que nos han conducido a otra Edad Media, tecnológica y distópica, pero Edad Media. La especialización, el sinfín de requisitos y filtros han servido para volver a las antiguas sociedades gremiales. En esta nueva Era Empresarial, enormes bolsas de población de nuevo se encuentran en la más absoluta carestía.
Cada vez más creyentes se olvidan de sus dioses, los bisoños señores feudales. No les importa que los amos amenacen con irse a otra parte; el miedo se ha volatilizado, ya no hay nada que perder. El individuo se siente solo, sin ninguna protección, abandonado a su suerte.
No se han percatado de que nos han conducido a otra Edad Media, tecnológica y distópica, pero Edad Media. La especialización, el sinfín de requisitos y filtros han servido para volver a las antiguas sociedades gremiales. En esta nueva Era Empresarial, enormes bolsas de población de nuevo se encuentran en la más absoluta carestía.
Cada vez más creyentes se olvidan de sus dioses, los bisoños señores feudales. No les importa que los amos amenacen con irse a otra parte; el miedo se ha volatilizado, ya no hay nada que perder. El individuo se siente solo, sin ninguna protección, abandonado a su suerte.
Que tengan cuidado las élites, expertas en embaucar al pueblo, en trasladarle sus problemas y conseguir que los sienta suyos… Porque las masas, aunque en ciertas coyunturas abrazan cualquier bandera con el afán de resolver sus grandes miserias cotidianas, sin saberlo, son fuerzas telúricas que terminan por modelar las sociedades
a su antojo. ¡Ay de las masas que acabarán por engullirlos a todos!
Vuelvo a decírselo, no se confundan,
vivimos tiempos de falta de pan, trabajo y esperanza…
*sm*
*sm*
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