¿Cuál es mi lugar en esta sociedad? ¿Cuál es mi lugar en el mundo? ¿Qué sociedad hemos construido?
De qué sirven las universidades, de qué sirve la tecnología, hacia dónde vamos, cuál es la meta... Cada vez nos acercamos más al grado de insensibilidad y embrutecimiento moral al que los nazis llevaron al pueblo alemán. ¿Qué dirá la gente en el futuro? ¿Que tampoco sabían nada?
Hombres, mujeres y jóvenes... Cuántas personas de distinta edad, condición social, económica y cultural pasan por delante de mendigos abandonados a su suerte en la calle; cuántos licenciados, cuántos profesionales cualificados, cuántas personas que, por supuesto, son conscientes de los mínimos derechos de un hombre, por no mencionar los de los niños que revientan en cualquier parte del tercer mundo (y del primero), con una total indiferencia...
En estos días en los que la mitad del planeta discute sobre falsos problemas engendrados por un consumismo voraz, en los que las superficialidades y trivialidades en Internet rayan lo obsceno, tal vez comprendamos de una vez por todas por qué nos dirigimos hacia la psicopatía, como sucedió en el pasado.
Ahora entiendo el éxito de las series y las películas de zombis. Son una metáfora perfecta del mundo animal, enajenado, alienado, pusilánime y egoísta que hemos creado.
Se le puede echar la culpa a los políticos, pero por las calles no creo que solo transiten alcaldes, senadores o congresistas. Tampoco es atribuible a un país determinado. No existen muchas diferencias entre las distintas ciudades del mundo occidental.
Por último, me gustaría hacer una aseveración de la que estoy completamente seguro: yo no formo parte de todo esto.
*sm*
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