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Mostrando entradas de 2018

Fortaleza. 2 Corintios 12:5-10

De esa experiencia vale la pena jactarse, pero no voy a hacerlo. Solamente me jactaré de mis debilidades. Si quisiera jactarme, no sería ningún necio al hacerlo porque estaría diciendo la verdad; pero no lo haré, porque no quiero que nadie me atribuya méritos más allá de lo que pueda verse en mi vida u oírse en mi mensaje, aun cuando he recibido de Dios revelaciones tan maravillosas. Así que, para impedir que me volviera orgulloso, se me dio una espina en mi carne, un mensajero de Satanás para atormentarme e impedir que me volviera orgulloso. En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuert...

Amor, empatía, caridad. Corintios 13:1-13

1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.  2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.  3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;  5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;  6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.  7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.  9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;  10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en pa...

Isaías 5:20-24

20  !!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! 21  !!Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! 22  !!Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; 23  los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho! 24  Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.

León Felipe

“Me gusta remojar la palabra divina, amasarla de nuevo, ablandarla con el vaho de mi aliento, humedecer con mi saliva y con mi sangre el polvo seco de los Libros Sagrados y volver a hacer marchar los versículos quietos y paralíticos con el ritmo de mi corazón. Me gusta desmoronar esas costras que han ido poniendo en los poemas bíblicos la rutina milenaria  y la exégesis ortodoxa de los púlpitos para que las esencias divinas y eternas se muevan otra vez con libertad. Después de todo, digo otra vez que estoy en mi casa. El poeta al volver a la Biblia, no hace más que regresar a su antigua palabra, porque ¿qué es la Biblia más que una Gran Antología Poética hecha por el Viento y donde todo poeta legítimo se encuentra? Comentar aquí, para este poeta, no es más que recordar, refrescar, ablandar, vivificar, poner de pie otra vez el verso suyo antiguo que momificaron los escribas. Cristo vino a defender los derechos de la Poesía contra la intrusión de los escribas, en este pleito terribl...

Salmo de alabanza. Eclesiástico 51

1  Te doy gracias, Señor, rey mío, y te alabaré, Dios, mi salvador. Daré gracias a tu nombre, 2  porque tú fuiste mi protector y mi apoyo, libraste mi cuerpo de la destrucción y del lazo de la lengua malvada, de labios que maquinan la falsedad, has sido mi apoyo delante de los que me rodeaban y me libraste, 3  según la multitud de tu misericordia y la grandeza de tu nombre, del rechinar de dientes prestos a devorar, de la mano de los que acechaban mi vida, de las muchas tribulaciones que padecí; 4  de la asfixia de las llamas que me rodeaban, de en medio del fuego que yo no había encendido; 5  del seno profundo del sepulcro, de la lengua impura, de palabra mentirosa, 6  calumnia de una lengua injusta contra el rey. Mi alma ha estado al borde de la muerte, mi vida había descendido casi al sepulcro. 7  Me rodeaban por todas partes, pero ni uno había para ayudarme. Mis ojos buscaban un socorro humano, y no lo había. 8  Entonces me acor...

El cantar de los cantares

7:1 ¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias,  Oh hija de príncipe!  Los contornos de tus muslos son como joyas,  Obra de mano de excelente maestro.  7:2 Tu ombligo como una taza redonda  Que no le falta bebida.  Tu vientre como montón de trigo  Cercado de lirios.  7:3 Tus dos pechos, como gemelos de gacela.  7:4 Tu cuello, como torre de marfil;  Tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim;  Tu nariz, como la torre del Líbano,  Que mira hacia Damasco.  7:5 Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo;  Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey  Suspendida en los corredores. 7:6 ¡Qué hermosa eres, y cuán suave,  Oh amor deleitoso!  7:7 Tu estatura es semejante a la palmera,  Y tus pechos a los racimos.  7:8 Yo dije: Subiré a la palmera,  Asiré sus ramas.  Deja que tus pechos sean como racimos de vid,  Y el olor de tu boca como de manzanas,  ...

Luciano Pavarotti

CARUSO NESSUM DORMA E LUCEVAN LE STELLE

Tres colores: Azul

Azul.  Krysztof Kieslowski. Escena final.

Tú. ARMONÍA

EXCELENCIA DE LA SABIDURÍA

1   Hijo mío, si recibes mis palabras, y atesoras mis mandamientos dentro de ti,  2 da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento;  3 porque si clamas a la inteligencia, y alzas tu voz al entendimiento,  4   si la buscas como a plata, y la procuras como a tesoros escondidos,  5 entonces entenderás el temor del SEÑOR, y descubrirás el conocimiento de Dios.  6 Porque el SEÑOR da sabiduría, de su boca vienen el conocimiento y la inteligencia. 7   El reserva la prosperidad para los rectos, es escudo para los que andan en integridad,  8 guarda las sendas del juicio, y preserva el camino de sus santos.  9   Entonces discernirás justicia y juicio, equidad y todo buen sendero; Proverbios 2:1-9 *** 11   No deseches, hijo mío, el castigo de Jehová; Ni te fatigues de su corrección:  12   Porque al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere....

SABIDURÍA

10  La sabiduría vendrá a tu corazón,      y el conocimiento te endulzará la vida. 11  La discreción te cuidará,      la inteligencia te protegerá. 12  La sabiduría te librará del camino de los malvados,      de los que profieren palabras perversas, 13  de los que se apartan del camino recto      para andar por sendas tenebrosas, 14  de los que se complacen en hacer lo malo      y festejan la perversidad, 15  de los que andan por caminos torcidos      y por sendas extraviadas; 16  te librará de la mujer ajena,      de la extraña de palabras seductoras 17  que, olvidándose de su pacto con Dios,      abandona al compañero de su juventud. 18  Ciertamente su casa conduce a la muerte;      sus sendas llevan al reino de las sombras. 19  El qu...

Perdonar

La misión  *** Efesios 4: 13 al 16 “Perdonar es limpiar el alma y el cuerpo de impurezas; permite recuperar el sueño, eliminar las pesadillas, lograr la paz interior, elevar la autoestima, crecer y dar amor”.

Getsemaní. El huerto de los olivos.

La pasión de Cristo. Mel Gibson.

Esplendor en la hierba

Aunque el resplandor que en otro tiempo fue tan brillante hoy esté por siempre oculto a mis miradas. Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que en mi juventud me deslumbraba. Aunque nada pueda hacer volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo. En aquella primera simpatía que habiendo sido una vez, habrá de ser por siempre; en los consoladores pensamientos que brotaron del humano sufrimiento, y en la fe que mira a través de la muerte. Gracias al corazón humano por el cual vivimos; gracias a sus ternuras, a sus alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer puede inspirarme ideas que, a menudo, se muestran demasiado profundas para las lágrimas. William Wordsworth , fragmento  «Oda a la inmortalidad» .  ESPLENDOR EN LA HIERBA

Cadena perpetua

Cadena perpetua 

El indomable Will Hunting

El indomable will hunting 

El húsar en el tejado

El  húsar en el tejado

Gente corriente

Gente corriente. Robert Redford.

Monólogo. Un tranvía llamado deseo.

Un tranvía llamado deseo. Elia kazan

Tres colores: Azul

Tres colores: Azul. Krzysztof Kieslowski

El hombre elefante

El hombre elegante.  David Lynch. Green book.  Peter Farrelly ¿Qué soy entonces?

El cantar de los cantares

7:1 ¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias,  Oh hija de príncipe!  Los contornos de tus muslos son como joyas,  Obra de mano de excelente maestro.  7:2 Tu ombligo como una taza redonda  Que no le falta bebida.  Tu vientre como montón de trigo  Cercado de lirios.  7:3 Tus dos pechos, como gemelos de gacela.  7:4 Tu cuello, como torre de marfil;  Tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim;  Tu nariz, como la torre del Líbano,  Que mira hacia Damasco.  7:5 Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo;  Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey  Suspendida en los corredores. 7:6 ¡Qué hermosa eres, y cuán suave,  Oh amor deleitoso!  7:7 Tu estatura es semejante a la palmera,  Y tus pechos a los racimos.  7:8 Yo dije: Subiré a la palmera,  Asiré sus ramas.  Deja que tus pechos sean como racimos de vid,  Y el olor de tu boca como de manzanas,  ...

El sermón de la montaña

Al ver Jesús a las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos; y abriendo su boca les enseñaba diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el Cielo: de la misma manera persiguieron a los profetas que os precedieron. Vosotr...